Calor
Cuando se detona un arma nuclear, esta libera un calor extremo. Casi todo lo que hay cerca de la zona cero, incluidas las personas que se encuentran allí, queda reducido a cenizas y vapor de forma instantánea.
Una gran bola de fuego, cuyo núcleo tiene una temperatura que supera el millón de grados centígrados, se eleva hacia el cielo, mientras que las temperaturas en el suelo alcanzan varios miles de grados, más calientes que la superficie del Sol.
El calor extremo genera incendios en una amplia zona que liberan al aire humo tóxico y gases de combustión, que se unen hasta formar una gigantesca tormenta de fuego.
Incluso quienes se encuentran a decenas de kilómetros de la zona cero sufren quemaduras graves que ponen en peligro su vida, mientras que personas mucho más alejadas quedan cegadas por el intenso destello luminoso.


































