Países que se desarmaron: Sudáfrica y Kazajistán
Dos de los principales impulsores del TPAN, Sudáfrica y Kazajistán, han demostrado con sus actos pasados que el desarme nuclear es posible.
Cuando Kazajistán obtuvo su independencia en 1991, tras el colapso de la Unión Soviética, en su territorio quedaban más de 1.400 armas nucleares. Optó por renunciar a todas ellas al reconocer que su seguridad se lograba mejor mediante el desarme.
Sudáfrica llegó a la misma conclusión al final del apartheid, a principios de la década de 1990, y desmanteló voluntariamente todo su arsenal de bombas nucleares: un acto verificado posteriormente por el Organismo Internacional de Energía Atómica.
Los dirigentes de ambos países han expresado gran orgullo por sus contribuciones para lograr un mundo libre de armas nucleares y han instado a otros a seguir su ejemplo.
