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Una prohibición de las armas nucleares

En 2017, tras una década de labor de incidencia por parte de la Campaña Internacional para la Abolición las Armas Nucleares (ICAN) y sus socios, 122 países votaron a favor de la adopción de un tratado histórico para ilegalizar las peores armas del mundo, conocido como el Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares (TPAN). Entró en vigor en 2021.


Hasta ese momento, las armas nucleares eran las únicas armas de destrucción masiva que no estaban sujetas a una prohibición integral y de alcance mundial. Así, el nuevo tratado vino a llenar un vacío importante en el derecho internacional.

Surgió de una profunda preocupación por la creciente amenaza que representan las armas nucleares para la supervivencia humana, el medio ambiente, el desarrollo socioeconómico, la economía mundial, la seguridad alimentaria y la salud y el bienestar de las generaciones actuales y futuras.

No solo es el primer tratado multilateral que prohíbe expresamente las armas nucleares, sino también el primero en establecer marcos para eliminarlas de forma verificable y para asistir a las víctimas de las detonaciones y de los ensayos nucleares.

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Dato: Hasta la fecha, 74 países han ratificado el Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares o se han adherido a él, y otros 25 lo han firmado. Más países deberían seguir su ejemplo.

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Aunque hasta la fecha ningún país con armas nucleares se ha adherido al TPAN, este sigue siendo una herramienta indispensable para reforzar el tabú mundial contra el uso de las armas nucleares y para impulsar acciones de desarme largamente postergadas.

La historia ha demostrado que la prohibición de ciertos tipos de armas facilita el avance hacia su eliminación. Las armas que se han ilegalizado se ven cada vez más como ilegítimas, lo que las hace perder su estatus político y, con él, los recursos destinados a su producción.