Australia: cegado por la bomba
En 1953, cuando Yami Lester tenía 10 años, el Reino Unido comenzó a realizar ensayos nucleares en Emu Field, cerca de su casa, en el interior remoto de Australia.
Recordaba que un polvo radiactivo, o «niebla negra», llenó el cielo. Le provocó escozor en los ojos y, al cabo de cuatro años, había perdido la vista por completo.
«Estaba jugando con los demás niños. Fue entonces cuando estalló la bomba», recordó. «Recuerdo el ruido, era un ruido extraño, no fuerte, distinto a cualquier cosa que hubiera oído antes. La tierra tembló al mismo tiempo; podíamos sentir que todo se movía».
En cuestión de horas, todas las personas de su comunidad enfermaron. «Vomitábamos todos; teníamos diarrea, erupciones cutáneas y nos dolían los ojos», dijo. «Algunas de las personas mayores murieron».
Yami se convirtió posteriormente en uno de los principales activistas en defensa de las comunidades aborígenes de Australia que habían sufrido daños como consecuencia de los ensayos. Desde su muerte, en 2017, sus hijos han continuado la lucha por la justicia.
