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Accidentes y errores

No solo existe el riesgo de un uso deliberado de las armas nucleares; también podrían detonarse por un error humano, una avería técnica, un ciberataque, alertas mal interpretadas o un acceso no autorizado a los sistemas de mando y control.

Los numerosos accidentes con armas nucleares ocurridos desde 1945, así como los incidentes en los que estuvieron a punto de usarse por errores, ponen de manifiesto el alarmante potencial de un desastre no intencionado.

En 1968, por ejemplo, una aeronave estadounidense que transportaba cuatro bombas nucleares se incendió y se estrelló cerca de Groenlandia, lo que contaminó la zona circundante con plutonio. Por fortuna, aunque sí hubo explosiones, no se desencadenó ninguna reacción nuclear en cadena.

En 1995, las autoridades rusas confundieron el lanzamiento de un cohete científico noruego con un misil balístico estadounidense lanzado desde un submarino. El presidente ruso llegó a sacar los códigos de lanzamiento para un contraataque, pero finalmente determinó que se trataba de una falsa alarma.

Otros incidentes profundamente preocupantes han incluido la pérdida de armas nucleares en el mar, colisiones entre submarinos con armas nucleares, que se hayan confundido cisnes en vuelo y luz reflejada en las nubes con ataques de misiles con ojivas nucleares, y la introducción de videocintas de entrenamiento que simulaban un ataque nuclear entrante en una computadora operativa.

In 1961, two nuclear bombs fell to the ground in the US state of North Carolina when a bomber lost a wing. “By the slightest margin of chance, literally the failure of two wires to cross, a nuclear explosion was averted,” said Robert McNamara, the US secretary of defence at the time. Credit: US government