El argumento a favor de la abolición
Para proteger a la humanidad del daño catastrófico e irreversible que las armas nucleares están diseñadas para causar, los gobiernos deben trabajar con urgencia para eliminarlas.
Ya se han desmantelado decenas de miles de armas nucleares en respuesta a las demandas de abolición procedentes de personas de todo el mundo. Un país, Sudáfrica, ha eliminado por completo sus armas nucleares; decenas de otros han abandonado sus planes de adquirirlas.
En lo más álgido de la Guerra Fría había unas 70.000 armas nucleares, y se lograron reducciones importantes del arsenal mundial desde mediados de los años ochenta hasta principios de la década de 2000.
Más recientemente, sin embargo, los programas de desmantelamiento de ojivas se han paralizado, y algunos países con armas nucleares están ampliando ahora sus arsenales a un ritmo sin precedentes. Ninguno de ellos ha trazado un plan para el desarme total.
Pero la inmensa mayoría de los países del mundo sigue oponiéndose firmemente a las armas nucleares y desea que sean abolidas cuanto antes.
No basta con detener la propagación de estas armas a más países, ni con poner límites a las circunstancias en que podrían utilizarse. Dada la gravedad de la amenaza que suponen para toda la vida en nuestro planeta, la abolición es la única respuesta.
