Un desperdicio de recursos
Cada año, los países con armas nucleares gastan muchos miles de millones de dólares en mejorar y ampliar sus fuerzas nucleares: dinero que podría invertirse en sanidad, educación, lucha contra la pobreza y acción frente a la crisis climática.
En algunos países, hay grandes empresas que obtienen enormes ganancias por apoyar el desarrollo y la producción de armas nucleares. Los “think tanks” (institutos de estudios) y las universidades también participan y obtienen beneficios económicos.
Poner fin a esta actividad que pone en peligro la vida liberaría recursos para otros fines y permitiría que algunas de las mentes científicas más brillantes contribuyeran a un mundo más pacífico, en lugar de perfeccionar la capacidad de sus ejércitos para matar y destruir a gran escala.
