Las personas que viven cerca de bases militares donde se despliegan armas nucleares se enfrentan a un riesgo especialmente alto de ser víctimas de un ataque nuclear o de sufrir daños por una explosión nuclear accidental. Debido al secretismo gubernamental, algunas de estas personas podrían incluso desconocer su proximidad a las armas.
La mayoría de las armas nucleares no se encuentran simplemente almacenadas. Están desplegadas de forma activa, listas para ser utilizadas en cualquier momento, y los gobiernos llevan a cabo costosos programas para mejorar y ampliar sus arsenales bajo el pretexto de «modernización».
Algunos países con armas nucleares están desarrollando nuevos tipos de armas nucleares, ensayando nuevos sistemas para su lanzamiento y ampliando sus doctrinas para un posible uso nuclear. Todos parecen decididos a conservar sus fuerzas nucleares de forma indefinida.

